Fundación Aiken, un espacio de acompañamiento para sobrellevar el duelo de una pérdida

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Llevan 13 años acompañando a niños y adolescentes en sus duelos personales, contando con profesionales de la salud mental que contienen y aconsejan.

POR FERNANDA DI BENEDETTO

Fundación Aiken, llamada así por su significado de “vida” en mapuche, es una organización de contención y acompañamiento dedicada a asistir a niños y adolescentes tras la pérdida de un ser querido. Inspirada en la historia personal de su fundadora, Aldana Di Constanzo, la fundación surgió con el propósito de hacerla crecer en cuanto a personal especializado en estas cuestiones y en cuanto a áreas especializadas para los casos que se presenten.

En diálogo con Jessica Polonuer, directora de Aiken, conversamos sobre el origen de la fundación, sus objetivos y su labor con los niños y adolescentes que acuden allí y participan del espacio.

“El número de familias asistidas por la Fundación no ha parado de crecer desde sus inicios hasta la fecha. Han pasado por la institución más de 1300 niños y adolescentes en duelo junto con sus familiares directos y hemos capacitado a más de 14000 personas (docentes, profesionales de la salud, padres, etc.)”, comenta Jessica, aportando la cuestión de la asistencia también a familiares directos de los menores.

Profundiza sobre esto, añadiendo que “Aiken nace con la intención de acompañar a niños, niñas y adolescentes. Sin embargo con el paso del tiempo hemos ampliado nuestro alcance y tenemos actualmente grupos de padres y madres por muerte de hijos y grupos de jóvenes en duelo (de 18 a 28 años). Tenemos el proyecto de abrir también un grupo de duelo perinatal”.

En cuando a los objetivos de la fundación, Jessica menciona que, además de la atención psicológica para las familias, también se incluyen talleres y capacitaciones para quienes puedan llegar a atravesar situaciones en las que deban contener a alguien, ya sean profesionales de la salud, de la educación, personal de empresas, y demás instituciones. 

Sobre el duelo de menores, la directoa menciona la importancia de que los adultos se involucren en su evolución: “El acompañamiento está a cargo de psicólogoas/as y consiste en encuentros grupales cada quince días. Los adultos que acompañan a los niños/as y adolescentes también tienen su grupo terapéutico con la misma frecuencia y duración. Entendemos que la participación del adulto responsable es indispensable para el buen acompañamiento del niño en su proceso de duelo”.

Entre las actividades que ofrece la fundación, se destacan “diferentes abordajes terapéuticos basados en la expresión artística (plástica, escritura, intervenciones corporales, trabajos con cuentos, canciones, películas, etc.)”, aunque la propuesta en sí es integral. “Tenemos en cuenta diversas necesidades del niño y su familia, por eso ofrecemos: comunicación constante con la escuela y otros profesionales, talleres psicoeducativos sobre el duelo y la muerte”.

“Intentamos integrar la muerte a la vida y acompañar a las personas en duelo de modo de que puedan continuar con una vida plena y con sentido a pesar de su profundo dolor”, concluye Jessica, remarcando la importancia de enfocarse en el futuro mientras va sanando el presente.

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