Cómo trabaja una universidad argentina para incluir a estudiantes indígenas a sus aulas

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Alexandro Fernández es el segundo de ocho hermanos de una familia indígena de la comunidad Qom y el primero en llegar a la universidad. Apenas egresó del secundario, a los 19 años, cargó lo indispensable en la caja de la camioneta de su papá y juntos recorrieron los 150 kilómetros que separan al pueblo de Quitilipi de Resistencia, la capital de la provincia de Chaco.

Le costó acostumbrarse al ritmo de la ciudad; extrañaba a su familia y a su comunidad. Debió empezar a trabajar para mantenerse, pero no bajó los brazos. Hoy, tiene 30 años y el 80 % de la carrera de Arquitectura aprobada en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE). “Mi sueño es recibirme y ser un ejemplo de superación para los demás chicos de la comunidad, que puedan quitarse ese miedo, esa imagen de que solo podemos trabajar en el campo”, dice el estudiante. Evelin Ponce vive en Fontana, a unos 5 kilómetros de Resistencia y, como Alexandro, también pertenece al pueblo Qom. Terminó el secundario en 2014, pero no fue hasta 2017 que empezó a estudiar el Profesorado en Educación Inicial en la UNNE.

Alexandro y otros estudiantes junto a las coordinadoras del Programa Pueblos Indígenas

Ella en verdad quería estudiar abogacía: “Pero se cursa en la sede que la UNNE tiene en Corrientes y demanda un viaje de dos horas y tres colectivos. Me llevó un tiempo decidirme por maestra jardinera y cuando ingresé, como habían pasado algunos años desde el final del secundario, me costó entrar en ritmo de estudio y entender”, cuenta.

Pero apenas empezó, en pocos meses falleció su abuela y su papá. “Ambos vivían conmigo por lo que el impacto emocional y económico fue grande. De a poco fui atravesando el dolor, empecé a trabajar y, con la computadora que le dieron a uno de mis hermanos en la escuela en 2014, estoy haciendo la carrera”, sostiene.

Evelin tiene 26 años, es la cuarta de 10 hermanos y la primera en llegar a la universidad. “Hoy, mis tres hermanos más chicos ya hablan sobre qué carrera universitaria podrían seguir”, cuenta orgullosa.

La universidad pionera en la inclusión de estudiantes indígenas

Con historias similares a las de Alexandro y Evelin, este año hay 83 estudiantes indígenas, provenientes de pueblos Qom, Wichí y Moqoit de Chaco, cursando carreras en la UNNE. Para lograrlo, la universidad viene trabajando desde hace décadas. Aunque fue en 2011 con la creación del Programa Pueblos Indígenas (PPI) que marcó realmente la diferencia respecto a las demás universidades del país.

En Argentina reside población indígena en todo el territorio. Sin embargo, en solo 15 de las 57 universidades públicas que forman parte del sistema educativo nacional funcionan iniciativas que promueven el ingreso de personas indígenas, apoyan sus trayectorias educativas y ofrecen actividades académicas relacionadas con sus lenguas, historias y vida contemporánea. En este contexto, la UNNE no solo es pionera, sino que el programa que desarrolló “es único en su tipo”, destaca Daniel Mato, director de la Cátedra UNESCO Educación Superior y Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en América Latina de la Universidad Nacional Tres de Febrero. “El PPI surgió porque ―haciendo trabajos de investigación desde la Universidad en los pueblos Qom, Wichí y Moqoit de Chaco― observamos que no había estudiantes de esos pueblos en nuestras aulas”, explica Laura Rosso, coordinadora del PPI.

Así se diseñó este programa que ofrece becas (este año serán de $3456 por mes) y apoyo pedagógico a jóvenes y adultos/as indígenas que quieran iniciar carreras de grado. Y que también contempla la formación de gestores, docentes e investigadores en temas relacionados a los pueblos indígenas y la educación superior.

Estudiantes de la comunidad indígena en un encuentro con los tutores del programa de inclusión de la Universidad Nacional del Nordeste

Pero el programa tiene otra característica que lo distingue, explica Rosso: “En cumplimiento del derecho a la participación indígena, se conformó una comisión asesora compuesta por referentes de los tres pueblos originarios”. Junto a la coordinación del programa, la comisión analiza: las presentaciones de los aspirantes a becarios y becarias, recomienda la adjudicación de las becas, y propone criterios para examinar las problemáticas presentadas por alumnos y alumnas. Los referentes también participan como tutores culturales transmitiendo el sentido que para las comunidades tiene el ingreso de indígenas a la UNNE, acompañan a estudiantes en la organización de actividades de creación y recreación cultural y participan de las actividades de difusión del programa. Además, este año la comisión tiene previsto sumar a estudiantes indígenas votados por sus pares.

Rosso agrega que los estudiantes indígenas “además de los tutores culturales cuentan con tutores pares ―estudiantes que tienen más de la mitad de la carrera realizada, se han capacitado para cumplir ese rol, y en algunos casos, son indígenas―”. De hecho, Alexandro Fernández es tutor par de una chica que estudia Diseño Gráfico y dos chicos que cursan Arquitectura. “La idea es guiarlos desde un lugar más cercano”, explica.

En ese sentido, Alexandro está evaluando proponerse para representar a los estudiantes en la comisión: “Y así, acercar de primera mano los problemas que atraviesan los estudiantes. Porque los referentes adultos de las comunidades suelen estar alejados de lo que hoy significa estudiar. Con un hermano más chico, que también estudia en la universidad y es tutor, buscamos de esta manera retribuir lo que el programa nos dio. Es una alegría que nuestra comunidad, nuestra gente, busque superarse y venir a la Universidad; queremos ayudar a eso”. Este año Evelin tiene como tutora a una estudiante de pueblos originarios que ya está avanzada en la misma carrera que cursa ella. “La veo como una igual, me siento más identificada, siento que le costaron las mismas cosas que a mí”, dice.

FUENTE: INFOBAE

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