Médicos Sin Fronteras comparten sus logros del 2020

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La organización Médicos Sin Fronteras compartió en su página oficial un listado de logros de este año en plena pandemia, un año signado por las tragedias y la vulnerabilidad social, pero en el que también pasaron cosas buenas.

Se reencontraron con Jacir de Souza, un líder indígena que los ayudó hace 20 años en una campaña en Brasil. Jugó un papel clave para reducir la incidencia de la malaria entre las comunidades indígenas de Roraima. Este año, se reencontraron con él como paciente de COVID-19. Fue ingresado en un hospital de campaña y, para su sorpresa, una vez allí, se encontró con que varios de los médicos y enfermeras de cuidados intensivos eran trabajadores de Médicos Sin Fronteras. Jacir se recuperó con éxito, se puso al día con los que alguna vez fueron sus compañeros, y regresó a su hogar.

Otro suceso del que fueron parte fue el fin del undécimo brote de Ébola en República Democrática del Congo. Los equipos médicos trabajaron para estar más cerca de la comunidad y para formar al personal sanitario local, y gracias al enfoque mejorado tras otras experiencias con brotes, pudieron incrementar el centrado en la atención al paciente, y el brote pudo ser controlado después de casi seis meses.

Luego de haber instado públicamente a Johnson & Johnson a que reduzca el precio de la bedaquilina, medicamento para combatir la tuberculosis, lograron que se reduzca el precio. La bedaquilina es un tratamiento oral con mayores posibilidades de curación y sin los efectos secundarios tóxicos.

Comenzaron a utilizar una tecnología innovadora para salvar bebés en el hospital respaldado por MSF en el distrito de Khamer, en Yemen, llamado oxigenoterapia de alto flujo con humidificación. Este tratamiento brinda más apoyo respiratorio que la oxigenoterapia tradicional que se recibe por una mascarilla o por cánulas nasales.

Vacunaron a más de 50.000 niños y niñas en la región de Tombuctú, en el norte de Mali. La vacunación se realizó en tres etapas en 12 de las 19 zonas de Tombuctú, con equipos que se instalaron en centros de salud o convirtieron escuelas u otros edificios en sitios de vacunación durante el día. Las zonas iban desde regiones urbanas de fácil acceso hasta zonas rurales en la orilla opuesta del río Níger, donde los remansos, charcos y los lagos forman una barrera natural.

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