Gabriela Tassile, la embajadora culinaria que cocina para las estrellas de Hollywood

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Nació en Santa Fe, es chef, asesora gastronómica, docente y prepara sus creaciones para celebrities

POR ALEXANDRA BARRETO

A los 8 años le preparó a su padre Alberto unas albóndigas duquesa, receta que tomó del libro de Blanca Cota, y recibió los mejores elogios de su familia y se convirtió con el tiempo en la ‘reina de la cocina’. Sus amigas le pedían lemon pie para los cumpleaños. Y esa dote fue heredada de sus abuelas Paca y Paolina, además de su madre Ivonne. Lo que empezó como un pasatiempo, se transformó en una profesión.

Gabriela Tassile se destaca por haber sido la encargada exclusiva del catering del exitoso programa español ‘El Hormiguero’, durante diez temporadas, y profesora de los aspirantes a Masterchef de las temporadas 3 a la 9 y para Master Chef Jr. También se desarrolla como educadora de la Escuela Masterchef online, es asesora creativa y gastronómica para el programa ‘Un dos Chef’ de Disney Channel, y jefa culinaria de la primera temporada de ‘Hacer de Comer’ de Dani García para Televisión Española.

En su vida aparecieron Roberto Torretta diseñador argentino, radicado en España y su esposa, Carmen Echevarría, quienes le presentaron a otro diseñador, Jesús Del Pozo y a mucha gente del espectáculo. Esa fue la patadita de suerte para abrirse profesionalmente.

La famosa cocinera es oriunda de San Lorenzo, ciudad de la zona sur de la Provincia de Santa Fe, y tal vez cuando cocinaba sus primeras creaciones nunca imaginó que sus croquetas serían las favoritas de la actriz, Charlize Theron, y que su chocotorta maravilló a Tom Cruise. Ni decir de los platillos veganos para su amigo Richard Gere y su esposa Alejandra. También Will Smith, Drew Barrymore, Tom Hanks, Russel Crowe, fueron sus comensales.

No fue cuestión de suerte, fue un trabajo que logró a pulmón. A los 20 años tenía un novio que vivía en su ciudad, ambos decidieron tomar suerte en el Viejo Continente. Agarraron maletas, boletos de avión para emprender una vida, pero la relación duró poco tiempo,  no obstante, Gabriela se negó regresar a Argentina. El desamor la llevó por buen camino para arraigarse en Madrid desde febrero de 1993.

Posteriormente trabajó como camarera en ‘La Vaca Argentina’, cuando las parrillas argentinas comenzaban a imponerse en España. Se formó en la Escuela de Cocina Telva y descubrió su otra pasión que es enseñar.

Dialogamos con la experta, en una amena conversación telefónica. Tiene un marcado acento español con dejos argentinos, de eso no se olvida más. Es sencilla, agradable y verborrágica. Nos comunicamos, justamente, el Día de la Patria, y emocionada cuenta que celebró a lo grande. “La Embajada Argentina no organizó ningún evento presencial por el Covid, así que decidí festejar en mi casa con varios amigos argentinos, preparé locro, empanadas y unos chipás con chorizo, chimichurri y vino”.

– Tu familia tiene raíces españolas e italianas, sin duda ancestros del buen comer.

Mi abuela materna, Paca, era española, hacía todo lo que era las viandas para el bar de mi abuelo, y desde chiquita iba a su casa, la veía haciendo empanadas caseras. Y luego mi nona paterna, Paolina, italiana, hacía la pasta casera extraordinaria y mamá también cocina re bien. En mi casa siempre había competencia de quién hacía mejor las cosas. Amo hacer los alfajores de maicena con la receta que mi madre me dio del libro ‘Cocinando con  la señora Nilda de Siemienczuk’.

– Imagino que viviste un torbellino de emociones, entre la ruptura de tu novio y llegar a un país que no era el tuyo.

Lo asumí bien porque pienso que si no fuera por mi ex pareja no hubiese estado acá ni encontrar a mi esposo José María, tener una profesión, a mi hija Camila (7). Mi ex novio no me siguió los pasos, soy una mujer con empuje. Estaba focalizada en lo que quería, por ejemplo, tenía que ir en colectivo a Barcelona los fines de semana para estudiar y lo compaginaba con mi trabajo de camarera desde el ’94 hasta el ’98 en Madrid. Fue un año duro pero valió la pena porque sabía a lo quería apuntar. Ser camarera me fascinó porque soy sociable. Fue tenaz al comienzo porque no tenía papeles, la situación a veces eres abusiva en cuanto a las horas de trabajo, pero lo consideré parte de derecho de piso que había que pagar para estar ahí.

– Tu cocina amalgama muchos condimentos.

Sí, se fundamenta en lo internacional, con fusión. Siempre trato de vincularme a lo que es argentino, por ejemplo, las empanadas siempre están en mi catering, la carne argentina, el dulce de leche, porque soy imagen del dulce de leche que se produce en Europa (chimbote). Hace unos días la Embajada me convocó para hacer el catering de la visita del presidente Alberto Fernández y la primera dama, les encantó y me felicitaron. Preparé un helado artesanal de violetas,  además croquetas de humita, queso manchego con quinotos en almíbar. Trato de acercarme a nivel gastronómico a lo latino porque estoy vinculada con ecuatorianos, bolivianos, peruanos, incorporo todo y mis raíces italianas salen también.

– ¿Te consideras profeta en otra tierra?

Tengo orgullo de ser argentina y el vínculo en lo gastronómico que tengo con la Embajada y el Consulado lo vivo intensamente. Me convocan para dar show cooking de recetas argentinas, lo que me lleva a autotitularme como embajadora.

– ¿Qué es lo que no puede faltar en tu cocina?

Las especias y las yerbas aromáticas, aromas embaucadores que abres un pote y te ayudan a viajar. Un curry que te lleva a la India; con el orégano puedes recordar a la abuela que sembraba en la huerta. Elaboro desde los grisines, el pan, las tartaletas donde se pone algo adentro, mi comida es como una artesanía, colorida, atractiva y que el sabor sea algo que la defina.

– ¿Cuándo fue la última vez que estuviste en San Lorenzo?

Iba todos los años porque uno de mis hermanos vive en Entre Ríos, otro en Mendoza y nos reunimos todos, ese es mi oxígeno para aguantar el año posterior. Tomar mate sin parar, charlar, esas tertulias largas con las amigas. Hace dos años, cuando cumplí 50, invité a mi familia a venir para acá, disfrutaron de mi casa, de mi historia en España. El 2020 tuve que cancelar el boleto por la pandemia.

– ¿Te gusta que te cataloguen como la chef de las estrellas?

No sé, soy muy humilde, no me gusta echarme esa etiqueta que anda rondando, es verdad que tengo la oportunidad de cocinar para gente que nunca pensé,  pero con el que más tengo relación profesional es con Richard Gere, a partir del programa de televisión en el que estuve por 10 años, como catering exclusivo en el Hormiguero. A veces me parece que todo lo que me pasa es una película.

– Tus croquetas le encantaron a Charlize Theron

Tuvo que probar varias clases de croquetas, ese día que ella estuvo en el set, no pude estar físicamente en el programa porque tuve un servicio contratado de catering,  sé que mordió la croqueta y se había quemado la lengua.

– En el caso de Richard Gere y su esposa Alejandra son veganos, ¿te costó adaptarte a cocinar ese tipo de comida?

No fue problemático porque uno de mis primeros trabajos fue con la familia de Roberto Torreta, es un diseñador argentino afincado hace mucho tiempo, uno de mis primeros clientes, es amigo de Nacha Guevara y recomendó que tomara un curso de cocina ayurvédica, un estilo de vida de alimentación medicinal sobre todo vegetariana. Habiendo tenido esa práctica fue más fácil encarar esa comida. No soy vegana, dejé en claro que prepararía recetas como se tenían que hacer y al principio fue una semana donde ellos pedían lo que querían, luego confiaban en lo que preparaba,  fue una satisfacción y por otro una responsabilidad de no repetir platos. Siento que cuando estoy con personas con buena vibra sacan lo mejor de mí, además implica ir a su casa, porque no quieren que la prensa los atosigue. Entre los platos que preparo para Richard Gere puedo citar cebichito vegetal con chifles y yuca, risotto de setas y trufas, empanadas criollas.

– ¿Los gustos de Denzel Washington?

Es una persona tan sencilla que cuando lo fueron a recoger con un coche privado, quería ir en metro para conocer Madrid. Hicimos una variedad de ensaladas, tortillas de batata, queso manchego, cosas de picar pero en plan de comida española.

– ¿Cuáles son tus restaurantes argentinos preferidos?

Hay un súper nivel a nivel gastronómico, me gusta mucho Tegui y los sitios chicos de bajo perfil. Soy una buena comensal, y lo que está de moda no quiere decir que sea de calidad. Mi marido es español, come carne como si fuese argentino, una de las mejores experiencias fue en Salta, en un pueblito que no recuerdo el nombre, llegamos a las cuatro de la tarde a una  parrillita, nos atendieron y era un sitio muy sencillo, pero jamás olvidaré el sabor de las mollejas, el asado de tira, de las humitas. Ver esas calles solitarias, apenas unas personas caminando, era el paisaje norteño y ese momento fue especial.

– ¿La fama puede marear?

Sí, porque luego se te sube no sabes hasta dónde, pero lo positivo que tiene la gastronomía es que siempre te hace tomar una actitud humilde porque estás al servicio de, si el comensal dice a mí no me gusta, es un baño de humildad. Reconozco que no me salen bien todo, a veces pasan miles de cosas y es fundamental estar anímicamente bien. Creo en las energías, hice reiki, terapias alternativas y sé que todo el tiempo trato de bendecir los alimentos, enviar paz y amor. Para mí no sólo es la comida, sino el trato cuando voy a cocinar para los comensales, tengo relaciones largas con los clientes porque en el mundo gastronómico hay competencia feroz. Mi éxito radica en el trato personalizado con mi cliente, sobre todo en lo empresarial.

– ¿Nunca te animaste a tener tu propio restaurante?

Esa fue una de las primeras decisiones que tuve que tomar porque cuando estaba haciendo el curso de chef conocí a mi esposo José María y no tiene que ver con el mundo gastronómico. Queríamos una vida familiar y de pareja, llevar adelante un restaurante es muy sacrificado, fui para el lado de las clases, del catering, porque es más llevadero para organizar para una vida familiar.

– Tus imágenes irradian mucha felicidad.

Soy muy feliz porque encontré mi lugar en el mundo, soy madre después de buscarlo mucho e hice de mi hobby una profesión. Tengo una pareja estupenda, me falta todo lo que tengo en Argentina que no es poco, pero me siento muy bien.

– ¿Se te pasó por la mente alguna vez regresar a la Argentina?

Me gusta ir de vacaciones todos los años, acá hay cosas que tengo resueltas, todo es tan sencillo, no tengo que pensar en la inseguridad, vivo en un sitio donde si me olvido de cerrar la puerta, no pasa nada. Cuando voy a casa de mamá (San Lorenzo) y veo un candado más u otra cerradura, no lo disfruto mucho.

– En casa de herrero, cuchillo de palo ¿cocinás en tu casa o te das un respiro?

No me cansó para nada, después de 12 horas cocinando, mi hija me pide una milanesa con papas fritas y la preparo con todo el amor.

– ¿Cómo te sientes de haber logrado tu sueño?

A veces no soy capaz de ver la magnitud de todo lo que hice, a esta edad me da una serenidad y madurez que me puedo permitir decir no a un montón de cosas que antes tenía que hacer porque no quedaba otra, pero tampoco es algo que este todo el día presumiendo. En redes sociales tengo que venderme, hay una parte snob, para estar presente, que vea quién sos.

– Cocinar para famosos de una manera te hace ser interesante para los medios.

Creo que algo que me ayuda al tratar con gente conocida es que soy discreta. Me han llamado de muchos medios internacionales desde números de teléfonos ocultos para que diga cosas de los artistas, pero cuido de no cometer un error, por eso me gané la confianza. Por supuesto presumo que me voy de vacaciones con ellos cocinando, pero hasta ahí.

– ¿Qué opinas de la emergencia gastronómica que se vive en Argentina?

Es terrible porque yo sé que se trabaja a todo pulmón, tienen que vérselas y para sacar empresas adelante sin ninguna ayuda. Acá los autónomos hemos tenido apoyo, podemos seguir pagando la cuota de seguridad social, que a los empleados no los despidan. 

– ‘Sabores perdidos’ es un libro que contiene tus recetas

Es una novela de Raquel Martos, relata una historia inspirada en esos sabores únicos e irrepetibles que nos acompañan en nuestra vida. Habla del alimento como emoción y que sólo cocinando con pasión sabemos transmitir lo mejor que llevamos dentro.  La trama nos convoca a asistir a un curso de cocina emocional en el que Mayte, su protagonista, es la profesora que se plantea el reto de ayudar a sus alumnos a encontrar el sabor de sus recuerdos.

– ¿Qué consejos le das a la gente que quiere emprender en la gastronomía?

Muchas veces prima la competencia y la lucha por ser el mejor, hoy por hoy, salir de esta situación, rodearte del mejor talento, hacer que tu empresa brille con luz propia, aceptar los talentos de los demás, saber aglutinar el talento de la gente que trabaja contigo.

– ¿Tus próximos proyectos?

El lanzamiento ‘Opera Gourmet’, es una idea Mario Martínez Bidart, periodista argentino porteño, cocinamos, creamos e interpretamos, un evento donde la lírica y la alta gastronomía son protagonistas y en el que los invitados son partícipes de la unión armoniosa de ambas. Una velada que transforma las sensaciones de la música y la comida. Lo conforman cantantes que han pasado por los más importantes teatros del mundo, directores de orquesta y de escena.  Un proyecto maravilloso.

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Gabriela Tassile

Graciassssss Alexandra por el buen rato de charla amena y cercana!!!
Gracias Oprimism por darme un espacio en vuestra publicación !!! ♥️