Alejandra Tolcachier: un legado de educación y compromiso

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POR EZEQUIEL FERNÁNDEZ RETO

El Yom Hashoah, que en 2021 se llevará a cabo el 8 de abril, es el día en el que se recuerda a las víctimas del Holocausto, un episodio más que importante en la historia para tener presente y no repetir nunca más. Porque un pueblo sin memoria, es un pueblo condenado a repetir su pasado. Y, para reflexionar, recordar y trabajar en la memoria interna e individual acerca de dicho acontecimiento, charlamos con Alejandra Tolcachier, directora regional de Marcha por la Vida, un proyecto para contar el Holocausto desde adentro, para que la historia no se circunscriba a una enciclopedia.

Alejandra Tolcachier

-Para el que no conoce, ¿Cómo definirías a Marcha por la Vida?

Marcha por la Vida es un programa educativo, en el cual se realiza un viaje a Polonia y a Israel, con el objetivo de conocer lo que sucedió en la Shoa, en el recorrido de Polonia, a través de lo que fue la vida judía antes de la Segunda Guerra Mundial y los diferentes guetos y campos de concentración. En la segunda etapa, profundiza sobre la creación del Estado de Israel, recorriendo el país y conociendo su historia. El programa lleva este nombre porque re significa lo que son tristemente conocidas como “Marchas de la Muerte”. A finales de 1944, ante la eminencia de la entrada del ejército aliado, los nazis aceleran el proceso de exterminar a los judíos y crean estas marchas, que consistían en trasladar a las víctimas de los campos de concentración, desnutridos, a pie, enfermos y moribundos, para que se evite que sea liberados por los aliados. Estas condiciones de las víctimas eran las que, en su mayoría, terminaban siendo casos mortales y fallecían en este recorrido. Tomamos este nombre para realizar, de manera simbólica, una marcha desde Auschwitz hasta Birkenau, todos juntos marchando y reivindicando el estar aquí presentes y vivos.

-¿Qué planean para el 8 de abril?

Este año, debido a la pandemia, nuevamente no habrá una marcha presencial ni un viaje para el Día del Recuerdo del Holocausto y del Heroísmo. El evento que se realizará será de un modo virtual, con diferentes propuesta su actividades. Este año, estará dedicada a los médicos y profesionales de la salud, que afrontaron la lucha contra el coronavirus y la crisis sanitaria mundial. El compromiso que tengo es la responsabilidad de educar sobre lo que fue la Shoa, y por eso realizamos diferentes acciones para llegar a las nuevas generaciones con mensajes que los movilice, interpele y les permita reflexionar sobre el pasado, presente y futuro. De esta manera, hemos realizado durante toda esta semana, eventos relacionados sobre la conmemoración de la Shoa, en el cual tenemos un evento con una conferencia a cargo del doctor Mario Sinai, para trabajar sobre los dilemas éticos y médicos. También vamos a presentar un Simposio sobre la medicina y moral durante el Holocausto. Y vamos a presentar dos ceremonias: uno a nivel Marcha por la Vida Internacional, en el cual se transmitirá una marcha virtual; y otro que hicimos desde Marcha por la Vida Argentina, con la participación de gente que estuvo en años anteriores, que tuvieron la posibilidad de realizar el proyecto, a través de lecturas y canciones.

Marcha por la Vida es un programa internacional del cual participan ciudadanos de 52 países diferentes. Durante la jornada principal en el campo de exterminio, unen en una silenciosa caminata los tres kilómetros que unían Auschwitz y Birkenau. De esta forma, los organizadores intentan resignificar lo que durante 1944 -y ante la inminencia de la derrota nazi frente a los aliados- se conocieron como las tristemente “marchas de la muerte”, en la que cientos de miles de judíos caminaban hacia su matanza para acelerar el exterminio puesto en marcha.

-¿Cómo es ser la directora regional de Marcha por la Vida?

Para mí, es una tarea sumamente importante. Es un honor, un privilegio y una responsabilidad muy grande ser Directora de un programa como Marcha por la Vida, en el cual involucra la educación y transmisión de jóvenes y adultos del Holocausto y la creación del Estado de Israel. Es una responsabilidad en la cual debemos desafiar el cómo transmitir y asegurar que se siga conociendo lo que fue el Holocausto. Hoy en día, tenemos muchos episodios en nuestro país y en el mundo  de antisemitismo y discriminación, por eso tenemos que seguir trabajando para que eso no suceda. Me gusta mucho ser la directora de este programa, hace 20 años que sigo trabajando en este puesto. Más que un trabajo, es una elección de vida, en el cual los valores, la transmisión y el legado de lo que fue el Holocausto es parte de mi tarea y lo que yo elijo como mi responsabilidad.

-¿Cuál es tu reflexión para que no suceda nunca más un episodio similar al Holocausto?

Es interesante la pregunta. Yo creo que lo más importante es la educación, para que no vuelva a suceder ningún episodio similar, ningún genocidio ni discriminación. Cuando la gente no conoce, discrimina, trata mal y las minorías son atacadas. Lo más importante es esto: continuar con el camino de la transmisión, el legado y la educación. Más teniendo en cuenta que hoy tenemos muy pocos sobrevivientes que puedan relatar en primera persona lo sucedido en el Holocausto. Debemos educar a los jóvenes para que ellos sigan con el legado de nuestra historia.

-¿Cuáles son tus experiencias dentro del proyecto?

Tengo un montón, principalmente porque cada año que viajamos es diferente, porque cada grupo es distinto, las experiencias también y uno se encuentra con personas que tienen sus relatos y vivencias. Eso me hace seguir pensando, reflexionando, me interpela como ser humano, acerca de lo que fue el Holocausto y me hace seguir pensando cómo debemos seguir educando y transmitiendo. Es un viaje que me transforma, cada vez que regreso me hace pensar en cómo ser mejor persona.

-¿Cómo es volver a Polonia después de todo lo que pasó y de tanta carga emocional que eso conlleva?

Mi primera vez fue en 1992, viajé junto a un grupo de jóvenes adultos, éramos aproximadamente entre 70 y 80 participantes de Argentina. Fue muy significativa esa vez. Uno de mis abuelos era de Varsovia y él siempre me transmitió que no vuelva, que no valía la pena y que los polacos eran antisemitas. Y la verdad que era muy difícil para mí realizar este viaje con todo el legado. Yo creo que vale la pena poder viajar, reflexionar y transmitir, sin generalizar que es lo que sucedió y seguir estudiando y aprendiendo. Ahí decidí participar. Pero la carga emocional es muy fuerte, y cuando volví lo primero que pensé es en no volver nunca más. Pasaron muchos años, tuve la oportunidad de ser nombrada como Directora de Marcha por la Vida y fue cuando volví en 1999 nuevamente a Polonia. Desde ahí, todos los años siento la tarea de reivindicar la memoria, de poder seguir transmitiendo y educando. Más allá de la carga emocional que lleva el regresar a Polonia, de alguna manera es conectarme con mis raíces, con mis abuelos y con mi pasado. Es poder transmitirlo, vivir el presente, marchando desde Auschwitz hasta Birkenau y poder trabajar para las futuras generaciones.

-¿Qué significa para vos charlar con sobrevivientes?

Es un privilegio y un honor poder hacerlo, es una oportunidad que no podemos dejar pasar. Yo no solamente tuve la oportunidad de charlar con sobrevivientes sino también compartir diferentes marchas. Han viajado con nosotros seis sobrevivientes en los últimos años y nos relataron sus experiencias y pudimos conocer los lugares en donde nacieron. De esta manera, conocemos la historia de primera mano: de lo que ellos vivieron, sintieron y de lo que nos transmiten. No podemos dejar de escuchar sus testimonios, relatos e historias, es nuestro deber y nuestro compromiso con ellos  y con todas nuestras generaciones.

-¿Qué legado les dejas a los más jóvenes para el futuro?

Mi legado es el compromiso con el “Nunca Más”, con seguir contando, estudiando y reflexionando. No podemos dejar en el olvido lo que sucedió durante el Holocausto. No podemos dejar en el olvido la historia de nuestros antepasados en Europa: cómo vivieron, cómo transcurrió su vida, sus hábitos, sus experiencias y vivencias. Conocer cómo fue el Holocausto, qué es lo que sucedió y poder transmitir a nuestros jóvenes, para que ellos tengan la tarea de seguir educando y transmitiendo.   

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