A los tres meses de haberse conocido se fueron a vivir juntos y en septiembre dieron el sí definitivo en una emotiva boda.
En medio de una situación atípica y peligrosa para todos y todas, esta pareja de ancianos logró sacar lo mejor de sí para conocer gente nueva y abrir las puertas de su vida. Es que, a la hora de vivir, la edad no es un impedimento. Este último es el caso de Jim Adams y Audrey Coutts, dos ancianos de Canadá que, en pleno aislamiento obligatorio, se conocieron a través de una aplicación de citas y en las últimas semanas consumaron su amor mediante una emocionante boda.
Jim y Audrey, de 78 y 79 años respectivamente, se encontraron en la plataforma Silver Singles. Esta aplicación reúne las características y gustos de cada uno de sus usuarios y los compara con otros individuos, mostrando la compatibilidad que habría entre ambos en caso que iniciaran una relación. Los dos protagonistas decidieron unirse a la aplicación después de distintas experiencias amorosas, buscando en Silver Singles una persona que los acompañe por el resto de su vida. Jim había enviudado en el año 2007 y usaba por primera vez la plataforma; mientras que Audrey se divorció en 1988 y con el auge de las nuevas tecnologías y el nacimiento de las aplicaciones de citas, se registró en el sitio pero nunca había encontrado al hombre indiciado.
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Cómo nació el amor
La historia de amor comenzó durante la pandemia, cuando a fines del año 2020 ambos empezaron a dialogar, luego de haber aceptado la recomendación de la plataforma online. La pareja de la tercera edad tuvieron su primer encuentro cara a cara y se dieron cuenta que eran el uno para el otro. Tal es así que Adams, tres meses después de aquella primera vez, invitó a su enamorada a vivir con él. “Solo me tomó un día encontrarla. Después de eso, ya no lo necesitaba. Dije: ‘Bueno, tengo que conocer a esta persona que está tan loca como yo’, dijo el hombre y, con este panorama, la mujer agregó: “Simplemente encajamos. Hicimos clic”.
Ambos coinciden en que después de unos meses de convivencia parecía que vivían juntos hace años. Contando en detalle, Jim expresó: “Estaba sentado pensando en algo, y luego ella dijo lo mismo. Si yo comenzaba a decir algo, ella diría lo mismo casi al mismo tiempo. Estábamos conectados. Entonces, ¿Qué estábamos esperando?”. Ante esto, el hombre no lo dudó y le propuso casamiento a Audrey, quien aceptó rápidamente y celebraron su boda los últimos días de septiembre. “La única razón por la que me tomó tanto tiempo proponerme fue que tenía que encontrar el anillo, y eso me llevó dos meses”, cerró el anciano.