Se conocieron jugando al fútbol y ahora organizan fiestas para argentinos en Europa
Técnicamente no eran los mejores. Su fútbol era áspero, rústico, simple. El talento no sobraba. El excedente se medía en tesón, en voluntad, en lo que el futbolero entiende como “huevos”. Eran pendencieros. Hablaban, chamuyaban, protestaban. Buscaban ganar también el duelo psicológico. Y a veces -no lo niegan- dejaban un poco más la pierna. Eran […]
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